En esencia, la gestión total de calidad (TQM) es un acercamiento de la dirección al éxito a largo plazo mediante su orientación a la satisfacción del cliente.
En el TQM, todos los miembros de una organización participan en la mejora de procesos, productos, servicios y en la cultura en la cual ellos trabajan.
Un concepto principal en la realización de TQM son los 14 puntos de Deming, un serie de prácticas de dirección para ayudar a las compañías a aumentar su calidad y productividad:
- Ser constante en los objetivos empresariales para mejorar los productos y servicios.
- Adopte la nueva filosofía.
- Cese la dependencia en el control para alcanzar la calidad.
- Acabe con la práctica de basar el negocio sólo en los precios. Minimice gastos generales trabajando con un solo proveedor.
- Mejore constantemente y de manera sistematizada cada proceso en las áreas de producción y servicios.
- Instituya la formación en el trabajo.
- Adopte e instituya el mando.
- Expulse el miedo.
- Divida barreras entre áreas de personal.
- Elimine lemas, exhortaciones y objetivos para el personal.
- Elimine cuotas numéricas para el personal y objetivos numéricos para la dirección.
- Borre barreras que privan a los empleados del orgullo de la habilidad.
- Instituya un programa vigoroso de educación y perfeccionamiento del personal para cada uno de ellos.
- Ponga cada uno en la compañía para trabajar llevando a cabo la transformación.
La gestion de calidad total es una de las iniciativas de mejora continua que muchas compañías han asumido para guiar sus negocios hacia la rentabilidad sostenible.
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