"El Balanced Scorecard aparece en el panorama empresarial como un innovador sistema de gestión que sirve de revulsivo para potenciar e integrar los procesos de planificación y presupuestación en un proceso coherente con la estrategia."
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El Balanced Scorecard mas allá de pretender ser sólo un sistema de medición mejorado, ofrece el marco metodológico para ejecutar las líneas y ejes estratégicos de la organización, en torno a los cuales se definen y giran los objetivos estratégicos, en un proceso continuo de retroalimentación y aprendizaje, lo que proporciona los elementos necesarios para reaccionar proactivamente ante los nuevos retos estratégicos.
En la economía actual el valor de mercado de las empresas se compone del valor de sus activos físicos y financieros y de la capacidad que poseen las mismas para crear valor a través de la utilización de su capital intelectual (conocimientos, competencias del personal, relaciones con clientes, tecnologías de la información..etc.).
Esta cada vez mayor ponderación del capital intelectual en la valoración de empresas centra el foco de atención de los sistemas de gestión actuales.
Según diversos estudios (Ernst & Young 1998) la ejecución de la estrategia es considerada como el principal factor de influencia en el valor de los activos intangibles. Y es precisamente la metodología del Balanced Scorecard la que aporta el modelo de gestión más contrastado para llevar a cabo con éxito su implementación. Como pilar teórico de dicha metodología la interrelación de indicadores financieros con indicadores no-financieros desvela y clarifica el comportamiento inductor de valor que los intangibles generan en la Organización, lo que proporciona una mayor orientación hacia los mecanismos de generación de valor y, consecuentemente, es fuente de ventajas competitivas.
Aunque son indudables los beneficios que su utilización puede aportar a la Compañías, el Balanced Scorecard presenta ciertas limitaciones - por su generalidad - como método de medición del capital intelectual.
En un entorno empresarial globalizado, competitivo y condicionado por constantes innovaciones tecnológicas las decisiones y procesos de negocio deben poder adaptarse a un contexto dinámico y en continuo cambio.
Los modelos de gestión tradicionales, demasiado encorsetados en rígidos procesos presupuestarios y orientados en políticas frecuentemente continuistas, muestran serias dificultades para gestionar una cultura adaptativa al cambio.
La experiencia nos demuestra como los procesos de presupuestación responden, frecuentemente, a una dinámica de negociación de mínimos, poco flexibles y abiertos a nuevas iniciativas y oportunidades de mercado.